Una alarma de movimiento no debería significar “más pitidos” ni vivir pendiente del móvil. Cuando está bien planteada, hace justo lo contrario: convierte la noche en un bloque de tranquilidad porque el sistema se ocupa de vigilar lo importante sin molestarte. El detalle que casi nadie entiende al principio (y que marca la diferencia entre dormir del tirón o despertarte por sustos) es este: la seguridad nocturna funciona por capas y por verificación, no por “poner sensores a lo loco”. Quédate, porque al final tendrás un esquema claro para configurar tu casa y evitar los errores que más falsos avisos generan.
Por qué la noche “se siente” más insegura
De día, tu casa tiene ruido: movimiento, luz, actividad. De noche, todo está en silencio, y cualquier señal se amplifica. Por eso la clave no es detectar “cualquier cosa”, sino detectar lo que de verdad importa:
- Apertura de accesos (puertas y ventanas): es el aviso más fiable.
- Paso por zonas inevitables (pasillo, distribuidores, escalera): si alguien entra, tendrá que cruzarlas.
- Confirmación del evento: que no dependa de un único sensor aislado.
La alarma de movimiento que más aporta por la noche
No hace falta convertir tu hogar en un “laboratorio”. Con entender qué hace cada pieza, ya puedes tomar buenas decisiones.
Contactos magnéticos: el “guardia” de puertas y ventanas
Son discretos y directos: detectan apertura/cierre. En modo noche son oro, porque suelen generar menos falsas alarmas que un movimiento interior mal ubicado.
Detectores de movimiento: el radar interior
Aquí vive la palabra clave: alarma movimiento. Un detector bien colocado protege rutas de paso: pasillo, entrada al salón, rellano de escalera. Si está mal colocado (corrientes, fuentes de calor, objetos que se mueven), puede darte sustos innecesarios.
Videodetectores: movimiento + verificación visual
La idea no es “mirar cámaras todo el rato”, sino tener una capa extra que ayude a confirmar qué ocurre cuando salta un evento.
Control desde app y panel de control
Para dormir tranquilo, es importante poder armar/desarmar y recibir notificaciones de forma sencilla.
Cómo diseñar una seguridad nocturna “por capas”
Piensa en tu casa como una cebolla, no como una sola puerta.
Capa 1: perímetro
- Puerta principal.
- Ventanas accesibles (bajos, patios, terrazas, áticos, etc.).
En viviendas con más exposición (bajos y áticos), es muy importante proteger puertas, ventanas y accesos específicos como patios o terrazas.
Capa 2: zonas de paso
Coloca el detector de movimiento donde sea difícil “esquivar” su campo:
- Pasillo principal o distribuidor.
- Escalera (si hay plantas).
- Entrada a la zona de día si es un punto de cruce habitual.
Capa 3: respuesta y verificación
Si el sistema está conectado a CRA, la idea es que haya verificación del salto (por ejemplo, mediante los propios dispositivos y el protocolo de la central) antes de escalar la situación.
Esto reduce la sensación de “¿y si era nada?” y acelera la reacción cuando sí es real.
Dónde colocar una alarma de movimiento para evitar falsos avisos
Aquí es donde la mayoría falla. Un buen sensor, mal ubicado, se convierte en una alarma “nerviosa”. Evita estos disparadores:
- Corrientes de aire directas: ventanas con holgura, ventiladores apuntando al detector.
- Calor y frío a chorro: radiadores cercanos, aire acondicionado soplando hacia el sensor.
- Elementos que se mueven: cortinas largas, plantas altas, decoración colgante.
- Mascotas: si hay animales, la ubicación (altura/ángulo) y el tipo de detector importan muchísimo.
Además, por la noche, los mejores lugares son los que tú no necesitas cruzar cuando te levantas (por ejemplo, que el pasillo esté protegido, pero tu ruta al baño no active el sistema si has armado un modo nocturno pensado para estar en casa).
Qué debería tener tu “modo noche” para dormir sin sobresaltos
Un buen modo nocturno no es “armarlo todo”. Es armar lo correcto:
- Activa perímetro: accesos protegidos.
- Activa zonas de paso que no usarás: pasillo/escalares si no las cruzas.
- Deja libre tu rutina: baño o cocina, si sueles levantarte.
Así consigues seguridad real sin sentir que caminas por un campo minado.

La tranquilidad extra
Si lo que te inquieta es “¿y si falla justo esta noche?”, en Servialarma lo abordamos con un enfoque de redundancia: nuestras alarmas para casa incorporan doble vía de comunicación y están conectadas a una Central Receptora de Alarmas (CRA) 24/7. Así, si una de las conexiones se interrumpe, el sistema puede apoyarse en la otra para mantener el envío de avisos y la supervisión activa durante toda la noche.



